Puente Romano y la Puerta del Puente
Al atravesar el Puente Romano, cada losa cuenta pasajes de mercado, cruzadas, ferias y despedidas. La brisa limpia los pensamientos mientras suenan guitarras suaves o rezos discretos. En la Puerta del Puente, mira atrás y adelante, compara tonos de la Mezquita y del río, y siente cómo confluyen tiempos. Si madrugas, casi caminarás a solas; si vas al anochecer, descubrirás un dorado íntimo que invita a escuchar sin prisa.