Al amanecer y en el atardecer, el ángulo solar reduce radiación, las sombras se alargan y el océano cede frescor. En pasarelas abiertas, eso significa pasos ligeros; bajo pinos, un claroscuro amable. Planifica con margen y notarás cómo rinde más cada kilómetro tranquilo.
Cuando sopla Poniente, el aire entra atlántico, húmedo y templado, ideal para caminatas largas junto al mar. Las pasarelas elevadas funcionan como corredores de ventilación, y los pinares cercanos amortiguan rachas, ofreciendo un equilibrio delicioso entre sombra, brisa y olor a salvia marina.
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